Los números más grandes que la mente

Siguiendo con la búsqueda de experiencias meditativas en la programación, pienso en muchos conceptos lógicos y matemáticos que me dejan perplejo. El matemático Ronald Graham, buscando una solución para un problema en la teoría de Ramsey propuso este número inconmensurable, que ahora se conoce como número de Graham. Continuar leyendo…

Meditación y programación

Trabajar con código requiere una concentración profunda. Como es una actividad online y difícil de ser medida en términos de productividad es muy proclive a distracciones. Al mismo tiempo, el desafío mental constante puede ser agotador y estresante. Los expertos en rendimiento, siempre recomiendan realizar una sola tarea a la vez e impedir el multi [...] Continuar leyendo…

Maquetear también es diseñar

El trabajo de un diseñador gráfico es comprendido intrínsecamente como perteneciente al área del diseño, en cambio la programación que convierte ese boceto en una página web, si bien no es menospreciada, se la suele pensar como una labor meramente técnica que no aplica la creatividad ni tiene relación directa con la tarea proyectual. Continuar leyendo…

Economía de interacción

Que una interface nos ahorre pulsar una o dos teclas puede parecer poca cosa, pero en la experiencia de uso supone una ventaja importantísima. El beneficio más evidente es la velocidad de la carga de datos, y se multiplica cuando se trata de formularios para data entry en lote. También, e incluso más importante, es la [...] Continuar leyendo…

Factoriales, combinatoria y el mazo de naipes único en el universo

Cada vez que mezclamos un mazo de cartas comunes, es posible que obtengamos una combinación que nunca antes se haya dado en el universo. Suena ridículo porque es contraintuitivo, pero mazo de 50 cartas se puede ordenar de 30.414.093.201.713.378.043 × 1045 maneras diferentes. Un número de 65 cifras, bestialmente grande, que debe estar cerca de la cantidad de átomos en una galaxia mediana. Continuar leyendo…

Mil Budas

En Gabón, Africa, existe un arbusto llamado iboga con propiedades alucinógenas. Los locales la usan en rituales de una disciplina que llaman Bwiti. Filosóficamente, el uso de iboga se diferencia de otras prácticas chamanísticas porque el fin no es escapar del cuerpo sino internarse profundamente en el propio ser. Dicen que se trata de una experiencia trascendental y capaz de cambiar la concepción de la vida.

Un viajero occidental contó su viaje consumiendo iboga, en una entrevista. Durante las alucinaciones pudo ver su pasado con nitidez, reencontrarse con familiares y hacer preguntas sobre la naturaleza del universo y de la vida. Curiosamente, la mejor descripción que dio de las sensaciones que tuvo fue: “como tener el cursor en una búsqueda de Google, podía apuntar a cualquier lugar donde quisiera ir y cualquier pregunta que tuviera y encontrar respuestas y acceso, usualmente en palabras, pero a veces en imágenes…”. Es decir que su búsqueda mística lo llevó a una experiencia similar a la que podemos vivir a diario gracias a la tecnología. Continuar leyendo…

Sueños que twiteé en estos 4 años

Desde que Twitter permite descartar el historial completo de tweets, se abren nuevas posibilidades para bucear en los propios pensamientos.

Dicen que en 7 años el cuerpo ha renovado completamente sus células, así que, físicamente, solo soy en parte aquel Patricio que comenzó a twitear en abril de 2009. ¿Qué tanto me reconozco en estos sueños? No estoy seguro, de algunos me acuerdo imágenes o sensaciones, de otros me acuerdo haberlo twiteado. No voy a ceder a la tentación de analizarlos porque 140 caracteres es una cantidad de información ínfima, pero sí puedo decir que forman un conjunto por lo menos… pintoresco: Continuar leyendo…

La consola de juegos en casa

No niego ser un gamer pero, en todo caso, soy una clase especial de gamer. Tuve una Nes, un Sega Génesis y una PS2 en algún tiempo, pero nunca fui demasiado fanático. Juego a algunos juegos retro en la pc, un poco por nostalgia y otro poco porque tengo un equipo de prestaciones muy modestas que no corre juegos de última generación. Aún así, el Colonization o el (ahora revalorizado) X-Com, con casi 20 años todavía me siguen dando horas de diversión.

Me prestaron, hace unas semanas, una consola, así que luego de varios años (y por primera vez viviendo en pareja) volví a “jugar a los jueguitos”. ¿Qué se siente incluir una consola de juegos en la vida adulta? Voy a destacar algunas ideas que estuve pensando al respecto: Continuar leyendo…