Los números más grandes que la mente

Siguiendo con la búsqueda de experiencias meditativas en la programación, pienso en muchos conceptos lógicos y matemáticos que me dejan perplejo. El matemático Ronald Graham, buscando una solución para un problema en la teoría de Ramsey propuso este número inconmensurable, que ahora se conoce como número de Graham. Continuar leyendo…

Meditación y programación

Trabajar con código requiere una concentración profunda. Como es una actividad online y difícil de ser medida en términos de productividad es muy proclive a distracciones. Al mismo tiempo, el desafío mental constante puede ser agotador y estresante. Los expertos en rendimiento, siempre recomiendan realizar una sola tarea a la vez e impedir el multi [...] Continuar leyendo…

Maquetear también es diseñar

El trabajo de un diseñador gráfico es comprendido intrínsecamente como perteneciente al área del diseño, en cambio la programación que convierte ese boceto en una página web, si bien no es menospreciada, se la suele pensar como una labor meramente técnica que no aplica la creatividad ni tiene relación directa con la tarea proyectual. Continuar leyendo…

Economía de interacción

Que una interface nos ahorre pulsar una o dos teclas puede parecer poca cosa, pero en la experiencia de uso supone una ventaja importantísima. El beneficio más evidente es la velocidad de la carga de datos, y se multiplica cuando se trata de formularios para data entry en lote. También, e incluso más importante, es la [...] Continuar leyendo…

La maldición de Monty Hall (cuento)

―Bienvenidos, queridos televidentes, mi nombre es Monty Hall y les doy la bienvenida a mi programa: El show de Monty Hall ¡El programa de concursos más popular del mundo!

Las Asistentes En Bikini hacen un show musical breve. Al ritmo de trompetas se agitan abanicos de plumas rosadas y blancas y se dejan ver muslos envueltos en nylon. Un bailarín con un disfraz de gato con una cabeza enorme hace piruetas acrobáticas.

―Como ya saben, un meteorito del tamaño del estado de Texas se acerca a la Tierra en curso de colisión, por lo que hoy será nuestro último programa y… el último de todos los programas. ―Monty se afloja el nudo de la corbata y traga saliva―. Tendremos un formato especial: ¡mil participantes jugarán al mismo tiempo! ―Se eleva el volumen de la música de trompetas. En gradas de madera, el público aplaude.

La cámara enfoca a dos Asistentes En Bikini, en pose estatuesca con sendos abanicos apuntando hacia el centro, formando una puerta de dos hojas de plumas rosadas. En un movimiento sincronizado las bailarinas abren la puerta plumífera y dejan ver la totalidad del estudio. Un valle de piedra oscura y brillosa, al pie de un volcán activo. La luna, oculta detrás de nubes negras. Se pueden ver mil participantes y mil plataformas iluminadas por antorchas, en cada plataforma, tres puertas de piedra. Los participantes visten batas negras, algunos tienen el rostro cubierto por capuchas, otros tienen el torso desnudo. Algunos llevan grilletes. La lava corre por ríos que se bifurcan como un sistema nervioso.

―Como ya no queda tiempo para disfrutar ningún premio monetario, la producción, en un esfuerzo mancomunado, ha conseguido el apoyo de todos los líderes religiosos del mundo. El gran premio de esta noche será, nada menos, que el perdón total. Sí, señoras y señores, el Cielo mismo al alcance de sus manos. ―Se enciende un cartel verde con la inscripción: Aplausos. Se oyen aplausos. El volcán emite un rugido. Una cortina roja se abre mostrando una tarima circular, sobre ella, sacerdotes de todas las religiones afirman con la cabeza; un monje tibetano levanta un pulgar y guiña el ojo hacia la cámara.

―Hemos preparado este enorme escenario con mil plataformas de piedra. En cada plataforma hay tres puertas de titanio. Cada participante deberá pararse frente a su plataforma y elegir una puerta. Detrás de dos de esas puertas no hay nada, pero una tiene el premio. ―Una Asistente En Bikini exagera la mímica del número dos y una cara triste, tuerce un dedo índice plegado cerca de su ojo izquierdo, en mohín de llanto. Luego sonríe y gesticula el número uno. El bailarín en el disfraz de gato salta y se agarra la cabeza.

―El juego tendrá dos etapas, luego de que todos los participantes hayan decidido, haremos el acto intermedio y volveré a preguntarles si desean quedarse con su elección o quieren cambiar a otra puerta. Para evitar desprolijidades solicitamos a los jugadores que tengan prevista su estrategia antes de comenzar. Por favor comuníquenle a mis Asistentes En Bikini cuál será su estrategia y ellas la grabarán en la piedra de la plataforma, en letras imprentas mayúsculas inalterables ―Monty repite la palabra inalterables, separándola cuidadosamente en sílabas. En el cielo se ven rayos.

―Todo esto al regresar de este corte comercial. ―Un pequeño número musical se diluye en un cartel que dice El Show de Monty Hall en letras formadas por una sucesión de pequeñas luces. Una maquilladora se acerca a empolvar la nariz de Monty Hall, mientras una peinadora le acomoda la peluca. Dos Asistentes En Bikini comparten un cigarrillo en un rincón. Por los monitores se ven anuncios de jabón en polvo, crema para la celulitis y yogurt con pulpa de frutas. ―Quién mierda va ir a comprar jabón en polvo en el medio del apocalipsis ―Murmura Monty. ―¿Cómo va el rating?

Suena la música de trompetas. Las bailarinas hacen su número con desgano, una rompe la coreografía y se quiebra en llanto, el camarógrafo la saca de cuadro inmediatamente. Cuando se muestra el cuerpo de Asistentes En Bikini nuevamente en un plano amplio, el bailarín con el disfraz de gato con la cabeza enorme la reemplaza.

―Regresamos, amigos. Para quitar cualquier sombra de duda, contamos con la presencia del escribano Rigarotti. Muchas gracias, escribano. Pueden constatar que todas las puertas tienen el mismo número de probabilidades de ser la premiada. He solicitado a mis Asistentes En Bikini que rocíen cada plataforma con polvo de probabilidades Aerosoft ―Único en el mercado, patente pendiente, dice el locutor―. Se trata de un polvo fosforescente en aerosol que se acomoda en el aire formando nubes probabilísticas. Observarán que las nube probabilística se divide en tres, y se posa cada tercio sobre cada puerta. Para seleccionar qué puerta será la ganadora utilizaremos randomizadores de Schrödinger. Se trata de dispositivos de última tecnología que pueden detectar el decaimiento radioactivo de una partícula, están ajustados para emitir los números uno, dos o tres; según se produzca el evento en la distribución estadísticamente esperable. Es el mayor grado de azar posible. Durante un instante, las tres puertas serán al mismo tiempo premiadas y no premiadas, hasta que la función colapse al abrir la tapa del dispositivo. Luego, mis Asistentes En Bikini, colocarán el premio detrás de la puerta indicada por el randomizador de Schrödinger. ―El bailarín con el disfraz de gato salta y se agarra la cabeza enorme.

―Ya llega el momento, queridos participantes. ―La tierra tiembla. Monty disimula el sacudón moviendo los brazos al ritmo de la música ―Es la hora de elegir. Nuestros televidentes habituales habrán notado un cambio en nuestras reglas. Esta vez los participantes deberán indicar a priori cuál será su estrategia… y les diré por qué: estoy viejo, ya no soy el cruel conductor de programas de concursos que alguna vez fui. Despistar a los incautos ya no me produce el placer que solía causarme. ―Se enciende un cartel verde con las palabras: Suspiro enternecedor. Se oye el suspiro del público. ―Confío en que la mayoría de los participantes está familiarizado con la paradoja matemática de este concurso. Así que, a escondidas de la producción ―Monty guiña el ojo a la cámara mientras separa en sílabas la palabra producción― he acordado con los sacerdotes ―Monty arquea las cejas hacia la tarima con los sacerdotes, un monje tibetano sonríe exageradamente, todos asienten― que si… la mayoría de los participantes acierta la puerta premiada… ¡serán salvados todos! ―El público aplaude y grita. Una Asistente En Bikini se emociona. La lágrima arrastra la purpurina de su maquillaje y deja un punto brillante en el suelo.

El cielo se ilumina ligeramente y se destaca un círculo negro rodeado por un resplandor y seguido de chispas. El suelo tiembla y se escucha un sonido grave, como un alud.

―Muy bien, todos los participantes le han anunciado a mis Asistentes En Bikini cuál será su elección inicial. Les solicito a cada Asistente En Bikini que grabe en la piedra de las plataformas, en el espacio establecido para la elección inicial, el número de puerta que le han comunicado. ―Mil asistentes cincelan mil números. ―Ahora les solicitaré a los participantes que le indiquen también, a las asistentes, cuál será la estrategia que aplicarán en la segunda elección, las posibilidades son: la opción A: quedarse con la puerta elegida inicialmente; o la opción B: cambiar a la puerta restante. ―Mil participantes susurran la estrategia al oído de mil asistentes, luego estas cincelan mil letras. ―Me alegra ver que todos los participantes conocen el problema, me informa la producción que han elegido unánimemente la opción B, que como ya se sabe, es la ganadora.

―Pasaremos ahora al acto intermedio, un compilado de videos graciosos de animales. Disfruten del video, al finalizar llegará el momento cúlmine: las Asistentes En Bikini develarán una de las puertas que no han sido elegidas. Por supuesto, todas las puertas excluidas estarán vacías, porque las asistentes pueden ver cuáles son las premiadas, como todos han aclarado que cambiarán de puerta, podría parecer que se trata de una mera formalidad, pero no. Cuando se descarte una de las puertas, la nube probabilística Aerosoft ―Única en el mercado, patente pendiente, dice el locutor― se reacomodará, el tercio de la nube que quedaba sobre la puerta descartada se unirá al tercio de la puerta restante, quedando dos tercios de la nube probabilística sobre esta puerta, mientras que la puerta elegida inicialmente solo conservará el mismo tercio que ya tenía. Con esto seremos testigos del cambio probabilístico. La estadística estará a nuestro favor. Si fuera solo un participante, el rigor del azar podría hacer que pierda de todos modos, pero siendo… ¡mil! hemos domado la dispersión. Ganaremos. Ganaremos y seremos perdonados, queridos televidentes. Me despediré de ustedes por esta pantalla y volveremos a encontrarnos en el Paraiso. Pero antes: el compilado de animales graciosos. ―El bailarín con el disfraz de gato tira una cáscara de banana de peluche, corre unos metros, simula pisar la cáscara distraído y cae al piso graciosamente. La cámara se acerca a la cabeza de gato gigantesca y la imagen se funde hacia el compilado de animales. Las luces del estudio se apagan.

―¡No estoy dispuesto a cambiar las reglas del juego a esta altura! ―Le grita Monty a un productor ―Es el último programa, siempre hicimos el descarte de una de las puertas. Es la gracia del juego. Yo soy Monty Hall, cómo no voy a conocer las reglas de mi propio problema. ¡No me importa que haya bajado el rating! Abrimos una puerta, eso tienta al jugador a que cambie su elección, es fundamental. ―Monty separa cuidadosamente en sílabas la palabra fundamental.

El meteorito cubre casi todo el cielo, ahora es una bola de fuego. El volcán explota en erupción. Los rayos cortan el cielo en mil partes. El viento arrecia. Las luces del estudio se encienden. La música de trompetas apenas se escucha sobre el rugir del viento. Las Asistentes En Bikini se protegen la cabeza con los abanicos. Miles de plumas vuelan por los aires.

―Interrumpimos el compilado de animales graciosos por esta emergencia. La producción me ha solicitado que le informe a nuestra audiencia que las reglas han cambiado. ¡Maldita producción! Nos han condenado a todos. Esta vez no revelaremos una de las puertas sin premio. La estrategia de la segunda etapa no será tomada en consideración, porque no habrá segunda etapa. Las chances de ganar, serán solo del treinta y tres por ciento. Todo está perdido. No hay manera de que la mitad de nuestros participantes hayan elegido correctamente en su elección inicial. Estamos condenados al infierno. ¡Me vengaré, productores! Tal vez no ahora, tal vez no mañana, tal vez solo dentro de miles de años, pero mi voluntad no será vencida. Volveré como azar, como un atractor caótico. Los átomos de cada parte de mi cuerpo se dispersarán por todo el planeta y cada uno de ellos tendrá esta obstinación. En algún momento, causaré una gigantesca sincronicidad y haré justicia ―El viento vuela la peluca de Monty Hall. Impacta el meteorito. Todos mueren.

La Tierra gira alrededor del sol miles de veces. Los biomas se adaptan a las nuevas características. La superficie lastimada por el meteorito cobra nuevo verdor. Los hombres sobrevivientes se agrupan. La cultura renace, al principio como pinturas rupestres y cantos, luego filosofía, religión, política, ciencia. La neo-humanidad encuentra pistas de su pasado, decide aprender la lección de esa civilización perdida y perduran siglos de paz, armonía y descubrimientos científicos. Los seres humanos se reconocen falibles y no toman decisiones a menos que tengan indicios mensurables.

―Bienvenidos a la bitácora del programa Arqueología Aquí y Ahora ―Premio Marino de Jade a la excelencia cultural, año 3467 Post-Meteorito, anuncia un locutor. ―Como es habitual en nuestra cultura, nos abocamos profundamente a temas científicos. Hoy nos encontramos excavando las ruinas de lo que, se sospecha, fue el estudio del Show de Monty Hall, el último programa de concursos de la Civilización Caída En Desgracia. Una serie de casualidades extremadamente raras nos han llevado a cavar en este punto y a descubrir estos fabulosos restos. Como si un Ente pudiera torcer los hechos probables y estuviera guiándonos desde afuera del espacio-tiempo hasta este momento y lugar. Pero eso, ya sabemos, no sucede.

―Aunque al culto receptor de esta transmisión pueda parecerle imposible, estos programas de televisión premiaban al participante que, azarosamente, acertaba una elección sin indicios. Tenían devoción por la competencia y otorgaban premios superficiales y de corte netamente consumista.

―Podemos ver cómo las máquinas de limpieza de restos arqueológicos han terminado de barrer el valle. Las plataformas quedaron intactas. Sobre cada puerta todavía brilla una nube de probabilidad Aerosoft. Desconocemos el significado de estas nubecitas de polvo brillante, aunque suponemos que se utilizaban por motivos cosméticos.

―Le solicito, por favor, a mi Asistente Arqueológica En Bikini si puede señalar los restos que se encuentran petrificados. Podemos apreciar que se trata de mil participantes. Todos ellos convertidos en estatuas que retratan su agonía final. Pobres diablos, por las expresiones pareciera como si estuvieran condenados al mismo infierno.

―De las tres mil puertas de titanio, he decidido remover mil para que sean trasladadas al Gran Museo De La Civilización Caída En Desgracia. Por alguna razón, elegiré para remover de cada serie, una de las puertas que no están marcadas como premiadas. Tal vez sea un mero capricho, tal vez sea intuición, pero siento como si hubiera en la atmósfera unos átomos… conscientes, que me guían. Siento que las sinapsis de mi cerebro están respondiendo a Otra Voluntad. Como si el fluir de eventos cuánticos de mi pensamiento estuviera afectado por un entrelazamiento de partículas a distancia. Debe ser la fiebre, pero mientras las máquinas de remoción de restos arqueológicos se acercan a quitar las puertas, oigo flotar en el aire átomos risueños. ¿Acaso el universo todo es panpsíquico? ¿Acaso el tiempo y el espacio se quiebran en este punto? ¿Acaso el pasado puede ser resignificado?

―¡Un momento! No debo olvidar el protocolo. ¿¡Qué soy!? ¿Un idiota de la Civilización Caída En Desgracia? No hay indicios que me hagan pensar que la opción de remover las puertas sea preferible a dejar los restos intactos. ¡Asistente Arqueológica En Bikini! Por favor, alcánceme el randomizador de Schrödinger. Oh, el viejo randomizador de Schrödinger. Sí que se puede confiar en estos aparatos, eh. Lo programaré para que decida si las puertas deben ser removidas, si el evento de decaimiento radioactivo del interior del aparato, sucede en el tiempo en que su expectativa es del 50% solo entonces procederemos, si no, los restos jamás serán movilizados. Y como ya sabemos, el decaimiento radioactivo es no determinístico, quiere decir, que no es afectado por ninguna otra partícula o fuerza en el universo. ―Durante un instante, toda la humanidad se encuentra en el cielo y en el infierno al mismo tiempo.

Factoriales, combinatoria y el mazo de naipes único en el universo

Cada vez que mezclamos un mazo de cartas comunes, es posible que obtengamos una combinación que nunca antes se haya dado en el universo. Suena ridículo porque es contraintuitivo, pero mazo de 50 cartas se puede ordenar de 30.414.093.201.713.378.043 × 1045 maneras diferentes. Un número de 65 cifras, bestialmente grande, que debe estar cerca de la cantidad de átomos en una galaxia mediana. Continuar leyendo…

Mil Budas

En Gabón, Africa, existe un arbusto llamado iboga con propiedades alucinógenas. Los locales la usan en rituales de una disciplina que llaman Bwiti. Filosóficamente, el uso de iboga se diferencia de otras prácticas chamanísticas porque el fin no es escapar del cuerpo sino internarse profundamente en el propio ser. Dicen que se trata de una experiencia trascendental y capaz de cambiar la concepción de la vida.

Un viajero occidental contó su viaje consumiendo iboga, en una entrevista. Durante las alucinaciones pudo ver su pasado con nitidez, reencontrarse con familiares y hacer preguntas sobre la naturaleza del universo y de la vida. Curiosamente, la mejor descripción que dio de las sensaciones que tuvo fue: “como tener el cursor en una búsqueda de Google, podía apuntar a cualquier lugar donde quisiera ir y cualquier pregunta que tuviera y encontrar respuestas y acceso, usualmente en palabras, pero a veces en imágenes…”. Es decir que su búsqueda mística lo llevó a una experiencia similar a la que podemos vivir a diario gracias a la tecnología. Continuar leyendo…

Sueños que twiteé en estos 4 años

Desde que Twitter permite descartar el historial completo de tweets, se abren nuevas posibilidades para bucear en los propios pensamientos.

Dicen que en 7 años el cuerpo ha renovado completamente sus células, así que, físicamente, solo soy en parte aquel Patricio que comenzó a twitear en abril de 2009. ¿Qué tanto me reconozco en estos sueños? No estoy seguro, de algunos me acuerdo imágenes o sensaciones, de otros me acuerdo haberlo twiteado. No voy a ceder a la tentación de analizarlos porque 140 caracteres es una cantidad de información ínfima, pero sí puedo decir que forman un conjunto por lo menos… pintoresco: Continuar leyendo…

La consola de juegos en casa

No niego ser un gamer pero, en todo caso, soy una clase especial de gamer. Tuve una Nes, un Sega Génesis y una PS2 en algún tiempo, pero nunca fui demasiado fanático. Juego a algunos juegos retro en la pc, un poco por nostalgia y otro poco porque tengo un equipo de prestaciones muy modestas que no corre juegos de última generación. Aún así, el Colonization o el (ahora revalorizado) X-Com, con casi 20 años todavía me siguen dando horas de diversión.

Me prestaron, hace unas semanas, una consola, así que luego de varios años (y por primera vez viviendo en pareja) volví a “jugar a los jueguitos”. ¿Qué se siente incluir una consola de juegos en la vida adulta? Voy a destacar algunas ideas que estuve pensando al respecto: Continuar leyendo…